Estos días de estancia en Chile, me están haciendo reflexionar sobre muchas cosas, pero una de ellas más que otras por la sorpresa que me está causando.
En mi primer día de visita a las escuelas, me sorprendió ver la edad de algunos maestros, sobre todo pensándoles en el aula.
En Chile la jubilación es tardía, parece que las bases de cotización hacen que la cuantía a recibir de manera pública sea escasa, así que muchos maestros y maestras optan por no jubilarse porque probablemente su retribución no les llegaría ni para cubrir las necesidades básicas.
Esto me hace reflexionar sobre los cambios que parecen avecinarse en España, y si ¿la edad de retiro debería ser igual para todas las profesiones?
En Chile, puedes jubilarte a partir de los 60 para las mujeres y los 65 para los hombres, y me surge la pregunta y ¿esto por qué? Si al menos hubiese un beneficio para la mujer lo podría justificar, pero... no es el caso, solamente hablaron de un "mayor desgaste de la mujer", que no voy a ser yo quién diga que no es así, aunque no generalicemos que de todo hay. He de decir que estos datos no los he comprobado, más que por las conversaciones de café que tenía en las escuelas.
Ahora, la jubilación es voluntaria. Así, me encontré a un señor de 82 años en una escuela, que estaba en la clase con los muchachos de 10 años. Y algunos me dirán que no pasa nada, que si su cabeza está activa puede enseñarles mucho, que... pero discrepo, y ya no porque aquel hombre no tuviese todas sus capacidades sino por el respeto también a su descanso. Y sentado allí sobre su silla, poco después de la hora del desayuno se le cerraban los ojillos cansados, igual que le pasaba a mi abuela cuando se recostaba cada tarde en su sofá orejero.
Llega un momento en la vida en que necesitas descansar, y quizá puedas negarte a verlo sintiéndote ágil física y mentalmente, pero delante de ti tienes mínimo veinticinco mozalbetes, ávidos de emociones y ágiles de reflejos, que necesitan un maestro que les guíe por diferentes facetas de su vida, que les enseñe desde pasado, presente y futuro, con buenas dosis de energía.
En la universidad también hay profesores bastante mayores, que podrían significar una figura parecida al emérito de las universidades españolas, sin embargo, son docentes sin ninguna distinción horaria en la mayoría de los casos, con largas jornadas docentes y espacios poco adaptados a cuidarse la espalda por ejemplo.
Así, hemos de pensar que retirarnos de la profesión no es quedarnos a un lado, al contrario, es el momento de hacer esas cosas estimulantes que de otra manera no pudiste hacer, pero hemos de dejar paso a las nuevas generaciones que traen savia nueva.
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20 abr 2018
22 oct 2017
Reflexiones en un pasillo de una Facultad de Educación... #lucidez
Acababa de salir de mi clase tras cuatro horas seguidas en el aula, quizá muchos de ustedes piensen que no sea mucho, pero estaba cansada, será la edad o quizá que es la primera vez que imparto la asignatura.
Gracias #FedericoLuppi
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| Imagen tomada de Pinterest |
La verdad es que voy notando el paso del tiempo, y a veces las situaciones me hacen casi sentir como una abuela cascarrabias. Y hoy me acerco a uno de esos momentos que me hace pensar que no estamos haciendo bien las cosas en las facultades de educación.
Así pues, andaba yo por el pasillo llena de papeles y cachibaches, se nota que soy profesora y no por las manchas de tiza de mis pantalones de otra época sino porque siempre llevo materiales, llaves colgadas del cuello para abrir los armarios que rodean el aula, el ipad que lleva mis otros materiales no tangibles, ... mis arrugas en el rostro y canas en el pelo que constituyen esa razón evidente que hacen ver que no soy uno más de esos muchachos que salen de las aulas, esos futuros maestros que algún día no muy lejano también serán como yo hoy.
Ellos salían de las aulas, rápido, hablando muy alto, sin mirar atrás.
Cuando llegué a esa puerta del pasillo, salía ella. Más alta que yo ¡vaya con las generaciones de hoy!, son mucho más corpulentos de lo que éramos nosotros. Miró a su izquierda al salir y me vio, pero bastó con dar un paso más amplio para ponerse delante de mí en el pasillo, y ¿para qué? Si aquel lugar no constituía pista alguna de carreras, quizá viva la vida a marchas rápidas de la misma manera que pasan con velocidad las pantallas del móvil.
No sé si habían pasado uno o dos segundos, cuando dio un "meneo" a su pelo con la mano, haciendo que aquella larga melena chocase contra mi cara. Pero si sabía que yo estaba ahí cuarenta centímetros más abajo, ¿por qué lo hizo?
Me detuve en silencio, en seco, y dejé que se alejara por el pasillo.
Esa fue mi respuesta, no decir nada, sin embargo minutos después me sentí mal de haber actuado así, de no haberle hablado de mis aprendizajes de niña cuando el respeto a las personas mayores era una riqueza tan grande que no era cuantificable, y más si era un maestro conocido o desconocido el que estaba frente a mí.
Aquella estudiante de maestro parecía haber perdido las normas de educación básicas que antaño a mi me enseñaron, si alguna vez las tuvo. Y yo profesora de la facultad no fui capaz de decirle nada porque consideré que no era mi misión hacerlo. Ella debe cambiar creo, y yo también, afirmo.
Me quedo con un fragmento de una película que me marcó justo cuando tenía la misma edad que ella, que ayudó a definir lo que hoy soy: maestra.
8 jun 2017
La enseñanza entre divisiones ficticias
Hoy leía un artículo de Marta Macho, que señalaba "una separación artificial entre las llamadas ciencias y letras, distanciando disciplinas que podrían beber las unas de las otras" (Fuente: Revista Innovamos), que pese a no ser algo nuevo y que venimos arrastrando de manera más radical en los últimos años no deja de ser una situación que provoca la reflexión.
| Auswich. Agosto 2016 |
En los últimos días, quizá haciendo balance del curso pasado, me he sentado frente a mi cuaderno en la oscuridad de la noche, esbozando ideas que mejorar, valorando acciones que no fueron acertadas, recordando a estudiantes que por uno u otro motivo siempre recordaré, ... haciendo planes de lo que será el futuro docente por mi parte. Y entre esos planes, siento que cada vez encajo menos desde los planteamientos que se esperan, y es que esa división invisible de disciplinas científicas hace que otras divisiones se agudicen aún más convirtiendo el aula en un conjunto de cajones que es imposible mezclar, donde se agrupan las "nuevas" metodologías impregnadas de siglas y términos en otras lenguas.
La escuela está enferma de metodología. Los profesores danzan con una música, pese a que muchas veces no pueden sentir su ritmo. Si me fijo en las matemáticas, que es mi área, los ritmos que suenan son: Common Core Standar, ABN, Flipped Classroom, Singapur, Noticing, Cooperativo, ... Pero los profesores no los están escuchando porque llegan todos a la vez, porque no tenemos tiempo de valorar la adecuación, porque se piden resultados de forma inmediata, cuando además las reglas del baile van cambiando de un año a otro entre legislaciones, porque pese a que la mayoría de los métodos aseguran adecuarse a "todos" los niños, TODOS los niños son diferentes y por tanto requieren no metodologías diferentes, sino atenciones diferentes. Además, creo que erróneamente estamos actuando de manera independiente por áreas, los de matemáticas vamos por un lado, los de lengua por otros, los de...
Estamos intentando forzar cambios, sin evaluar lo que está sucediendo, pero aún más lejos ¿tenemos clara la respuesta sobre qué queremos de la escuela? Cada día tengo más confusa la respuesta en las condiciones actuales. La escuela vive el hoy, creo que por eso se dedica a probar metodologías en ocasiones a corto plazo, pero no está pensando en mañana. Estamos copiando metodologías de otros espacios y muchas veces estamos dejando de valorar lo que tenemos. Pero la escuela debe tener un enfoque más allá del presente, dejando claro cuál es la meta a conseguir. Y lo peor es que hablamos más de problemas y fracaso que de éxito, pero en el hoy no pensando en mañana.
"Hemos sido buenos para identificar causas de fracaso. Pero en realidad no hemos sido buenos en identificar las causas del éxito" Chenoweth (2017)
Está claro que la escuela debe cambiar, pero no porque lo marquen las legislaciones sino porque la sociedad cambia, los chicos cambian, ... pero juntos sin divisiones ni ficticias ni intangibles.
"Los choques entre ciencias y letras o entre ambas y las nuevas tecnologías alcanzan en esos momentos la virulencia de seísmos gremiales confrontándose las fuerzas de las viejas masas geológicas con las nuevas que buscan emerger y proponer nuevas cumbres para ser escaladas por las generaciones de escolares. La ciencia enseñada reduce muchas veces su legitimación a la de la ciencia prescrita, considerándose que lo que puede y debe ser enseñado de las ciencias es lo que aparece en los boletines oficiales y, finalmente, en los libros de texto" (Martín Gordillo, 2003, p. 378) .
Referencias bibliográficas:
Chenoweth, K. (2017). Schools That Succeed. How Educators Marshal the Power of Systems for Improvement. Harvard Education Publishing Group.
Martín Gordillo, M. (2003). Metáforas y simulaciones: alternativas para la didáctica y la enseñanza de las ciencias. Revista Electrónica de Enseñanza de las Ciencias, 2(3), 377-398.
9 nov 2016
Reflexión y emoción, en política y en la escuela
La noche del jueves 9 al viernes 10 de noviembre de 1989, caía el muro de Berlín. El muro era mucho más que un puñado de piedras que se esparcieron como recuerdos por todo el mundo, aún recuerdo haber ido al Conde Duque a ver una exposición con imágenes y restos de aquel muro, teníamos por entonces tremendas ganas de vivir la historia en primera persona.
Y ¿por qué hablo hoy de esto? Pues porque las elecciones de Estados Unidos, parecen haber sacado a la luz momentos de incertidumbre, y los mensajes de hoy han sido catastrofistas, hablando de "lo que vendrá" como si el resultado fuese un gran huracán que esta vez no se quedará en la costa americana sino que amenaza con llegar a Europa y que parece va a levantar de nuevo muros cargados de dolor y llanto.
Surgen muchas preguntas que se resumen en una: ¿Por qué ganó Trump?, y una única respuesta también: Porque tiene más votos. Ahora quiero reflexionar sobre ello, y no como analista política que no tengo ni idea de ello, sino como conocedora de la escuela y lo que está pasando en ella, porque las decisiones que tomamos de adultos se forjan en la familia y en la escuela.
Voy a comenzar por la poca importancia que damos en la escuela a la historia como elemento de aprendizaje, bien dicen eso de que "el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra", y esto es porque no sabe en qué parte del camino estaba si nadie le cuenta dónde se encontraba. La historia nos habla de errores y virtudes del pasado de los que podemos aprender, allá desde la Grecia antigua podemos encontrar ejemplos que nos encaminarían a mejores puertos de los que estamos llegando.
Pero hay otra cosa que la escuela está perdiendo con el paso del tiempo, el tiempo de reflexión frente a la cultura de lo inmediato. En la actualidad los chicos miran al hoy, como lejos al minuto posterior, pero la escuela no está siendo capaz de enseñar a mirar a lo lejos. Pensemos en un ejemplo, sobre la forma de trabajar; hace pocos años para localizar información acudíamos a la biblioteca, o rebuscábamos en las estanterías de casa para localizar información, teníamos un tiempo para planificar la tarea y localizar lo útil. Ahora todo es más rápido, el tiempo no va más allá de encender el pc, el buscador casi como un asistente personal nos suele solucionar el panorama de búsqueda. Así que el tiempo de reflexión se perdió, porque además ese aparato te engancha y de una cosa te pones a mirar otra y siempre con la mente atenta en el transcurrir de párrafos, páginas y aplicaciones. Tenemos toda la información frente a la emoción.
Y voy a ir por la tercera de las razones, que quizá como educadora es la que más me preocupa, y que es consecuencia inmediata de las dos anteriores. Creo que el mensaje político que está triunfando está sustentado en la provocación a las personas causando esa emoción que les falta, lo peor es que son emociones de un segundo, de un algo que remueve por dentro pero que no permanecerá mucho tiempo porque no somos capaces de reflexionar sobre ello. Si no, ¿qué sentido tiene que un mensaje despectivo a las mujeres puede hacer que las mujeres le den su apoyo? por ejemplo. Y esa provocación, da lugar a acciones de ruptura, por las que en días como hoy todo son lamentos.
Ahora, ¿qué vamos a conseguir desde ese lamento? No nos dejemos llevar por los mensajes de catástrofe y apocalipsis, vivamos con emoción, y enseñemos a reflexionar en las escuelas. No perdamos las humanidades, porque solo apoyándonos en ellas podremos mejorar el mañana.
Y ¿por qué hablo hoy de esto? Pues porque las elecciones de Estados Unidos, parecen haber sacado a la luz momentos de incertidumbre, y los mensajes de hoy han sido catastrofistas, hablando de "lo que vendrá" como si el resultado fuese un gran huracán que esta vez no se quedará en la costa americana sino que amenaza con llegar a Europa y que parece va a levantar de nuevo muros cargados de dolor y llanto.
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| Fuente: Pixabay |
Voy a comenzar por la poca importancia que damos en la escuela a la historia como elemento de aprendizaje, bien dicen eso de que "el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra", y esto es porque no sabe en qué parte del camino estaba si nadie le cuenta dónde se encontraba. La historia nos habla de errores y virtudes del pasado de los que podemos aprender, allá desde la Grecia antigua podemos encontrar ejemplos que nos encaminarían a mejores puertos de los que estamos llegando.
Pero hay otra cosa que la escuela está perdiendo con el paso del tiempo, el tiempo de reflexión frente a la cultura de lo inmediato. En la actualidad los chicos miran al hoy, como lejos al minuto posterior, pero la escuela no está siendo capaz de enseñar a mirar a lo lejos. Pensemos en un ejemplo, sobre la forma de trabajar; hace pocos años para localizar información acudíamos a la biblioteca, o rebuscábamos en las estanterías de casa para localizar información, teníamos un tiempo para planificar la tarea y localizar lo útil. Ahora todo es más rápido, el tiempo no va más allá de encender el pc, el buscador casi como un asistente personal nos suele solucionar el panorama de búsqueda. Así que el tiempo de reflexión se perdió, porque además ese aparato te engancha y de una cosa te pones a mirar otra y siempre con la mente atenta en el transcurrir de párrafos, páginas y aplicaciones. Tenemos toda la información frente a la emoción.
Y voy a ir por la tercera de las razones, que quizá como educadora es la que más me preocupa, y que es consecuencia inmediata de las dos anteriores. Creo que el mensaje político que está triunfando está sustentado en la provocación a las personas causando esa emoción que les falta, lo peor es que son emociones de un segundo, de un algo que remueve por dentro pero que no permanecerá mucho tiempo porque no somos capaces de reflexionar sobre ello. Si no, ¿qué sentido tiene que un mensaje despectivo a las mujeres puede hacer que las mujeres le den su apoyo? por ejemplo. Y esa provocación, da lugar a acciones de ruptura, por las que en días como hoy todo son lamentos.
Ahora, ¿qué vamos a conseguir desde ese lamento? No nos dejemos llevar por los mensajes de catástrofe y apocalipsis, vivamos con emoción, y enseñemos a reflexionar en las escuelas. No perdamos las humanidades, porque solo apoyándonos en ellas podremos mejorar el mañana.
22 sept 2016
¿De qué sirve innovar si me van a EXAMINAR?
Comienza el curso, energías renovadas, el que más y el que
menos ha leído algo sobre metodología, … y trae un firme deseo de “este año voy
a hacer en mi aula…”.
¡Qué bonitos deseos que rápido se convierten en oscuros
pensamientos!.
Cada día tengo más claro que hay que cambiar, que no podemos
seguir con la enseñanza tradicional basada en un modelo unidireccional que uno
habla y los otros escuchan. El escenario educativo tiene que plantearse en unas
condiciones de mayor igualdad, el docente guía pero en un mismo plano dentro
del escenario, aportando herramientas que faciliten al estudiante la indagación.
Claro está que es el docente el que debe facilitar que el estudiante consolide
el conocimiento, utilizando herramientas metodológicas que ayuden a ese
transvase.
Son muchos los docentes los que hacen tremendos esfuerzos por
cambiar estos modelos obsoletos, se forman, comparten espacios en red, leen,
viajan, … construyen en definitiva para garantizar que esos muchachos y
muchachas que están en las aulas aprendan los contenidos y además crezcan como
personas. A veces es difícil, con unas ratios muy altas, diría yo que más que
nunca por los casos cercanos que conozco y con pocos recursos, que los van
superando con un poquito de imaginación; y es que en los últimos años se ha
invertido mucho pero parece que solo se ha pensado en el recurso tecnológico, y
ahora tenemos tremendas pizarras digitales pero nos faltan cartulinas de
colores.
Pero… todo eso se cae como llevado por el viento cuando
llega la evaluación. Muchos profesores se sienten carentes de recursos para
plantear una evaluación de proceso, y otros que tienen recursos, han tirado la
toalla porque total… luego vienen las reválidas en cualquiera de sus variantes -y no hablo de las marcadas por el Estado únicamente-
y limitan el éxito o no a la respuesta acertada o errónea ¿Cómo puede ser que
todo ese transvase de conocimiento y creatividad se limite a una decisión
dicotómica? Tenemos que apuntar a ese espacio, el momento de la evaluación, que
desde mi planteamiento no puede ser al final, ni ser cerrada, sino que debe ser
de proceso, rica en informaciones, contrastada, variada, … y sobre todo no
fundamentada en una prueba escrita con huecos delimitantes, que parece no
perseguir otra cosa que hacer ciudadanos limitados a conseguir éxitos según los
recuadros de un examen.
20 ago 2016
La sencillez como riqueza, al hablar de educación
Cuando te desprendes de casi todo, cuando tu equipaje no va más allá de unas chanclas y un bañador, cuando los minutos te dejan tiempo de sosiego, cuando el mar te devuelve la riqueza de la reflexión del tiempo pasado, te das cuenta de cuan sencillo es todo, y como intentamos a veces hacer difícil las acciones más sencillas y bellas.
He pasado unos días alejada de lo que podemos llamar la comodidad social, lejos de casa. Mi casa, una cabaña de madera; la televisión, un aparato comunitario que emite la cadena que elige el primero que llega; mi ropa, un bañador y unas chanclas de plástico; la cobertura de móvil, escasa o inexistente; la comida, fresca, poco variada pero llena de color. Sin mucho aislamiento del vecino de la parcela contigua, que cohabita con nosotros a poco más de cincuenta centímetros. Bueno pues esta situación me ha facilitado ese proceso de reflexión personal que como docente, no tuve tiempo de tener este año, que ha sido duro en cuanto a la cantidad de trabajo y que no me ha dejado esos minutos de paz que hubiese necesitado para seguir construyéndome como docente; pero que estos días desde la sencillez de la situación, me han facilitado para ver que en educación estamos olvidando lo cercano, lo sencillo, y lo real.
Y ¿por qué digo esto? Durante el curso si alguien me hubiese dicho que podía vivir sin mi ordenador personalizado con todo aquello que necesito, mis estanterías llenas de libros ordenados por materias, mis cuadernos y mis bolígrafos de colores, ... mi armario de ropa, variada y ordenada, ... mi cocina llena de útiles distintos que me facilitan la elaboración de los platos diarios, ... pues eso, que si alguien me hubiese dicho que podía prescindir de alguna de estas cosas hubiese dicho que era imposible, y sin embargo, he sobrevivido y no solo eso, me siento realmente bien y sobre todo libre.
Y esto, ¿qué tiene que ver con mi reflexión docente? Pues que creo que estamos intentando abordar "todo" y no estamos llegando a casi nada. Me siento saturada de metodologías distintas, ¡son tantas y tan variadas!, casi tanto como los estudiantes que tengo delante, pero la pregunta que me hago es ¿puedo ajustarlo tanto que cada uno tenga su propio plan? Pues siendo realista creo que no, y no únicamente en la universidad que es donde ando ahora, sino, en cualquiera de los niveles educativos donde estuve tiempo atrás. Y esto, está agobiando a los docentes, que temen no dominar alguna de esas metodologías, que dedican mucho tiempo a conocer una u otra, que cuando aparecen unas siglas nuevas corren a buscar información sobre cómo ponerla en escena en el aula. De alguna manera, esto está mermando las dosis de libertad y la creatividad de muchos maestros y maestras. Vayamos a lo útil, no es necesario poner todo en escena, y no nos olvidemos de lo clásico que parece que todo lo nuevo y que suene distinto es mejor. Llenamos nuestras aulas de recursos, los tecnológicos, los manipulativos, los libros, los textos, las colecciones de problemas, las imágenes, ... ¡si entraseis en mi habitación de trabajo aseguro os volveríais locos!, y desde la sencillez de estos días podría haber dado las mismas clases que doy desde esa multitud de cosas. Esto está haciendo que muchos profesores, estén poniendo el foco en el recurso y no en el acto de enseñanza, o aún mejor en el proceso de aprendizaje del niño.
Y ese vecino cercano que durante la vida diaria me lleva a cerrar las cortinas, es hoy alguien que forma parte de mi día a día como ese compañero docente del aula contigua con el que tantas cosas puedo compartir. No trabajemos aislados que juntos caminamos mejor y más contentos.
Para este nuevo curso, me propongo, trabajar de forma sencilla, libre en la acción, y sosegada en la escucha. Porque esta acción de la sencillez, será la que nos aporte riqueza, esa que necesitamos para continuar en esta tarea.
He pasado unos días alejada de lo que podemos llamar la comodidad social, lejos de casa. Mi casa, una cabaña de madera; la televisión, un aparato comunitario que emite la cadena que elige el primero que llega; mi ropa, un bañador y unas chanclas de plástico; la cobertura de móvil, escasa o inexistente; la comida, fresca, poco variada pero llena de color. Sin mucho aislamiento del vecino de la parcela contigua, que cohabita con nosotros a poco más de cincuenta centímetros. Bueno pues esta situación me ha facilitado ese proceso de reflexión personal que como docente, no tuve tiempo de tener este año, que ha sido duro en cuanto a la cantidad de trabajo y que no me ha dejado esos minutos de paz que hubiese necesitado para seguir construyéndome como docente; pero que estos días desde la sencillez de la situación, me han facilitado para ver que en educación estamos olvidando lo cercano, lo sencillo, y lo real.
Y ¿por qué digo esto? Durante el curso si alguien me hubiese dicho que podía vivir sin mi ordenador personalizado con todo aquello que necesito, mis estanterías llenas de libros ordenados por materias, mis cuadernos y mis bolígrafos de colores, ... mi armario de ropa, variada y ordenada, ... mi cocina llena de útiles distintos que me facilitan la elaboración de los platos diarios, ... pues eso, que si alguien me hubiese dicho que podía prescindir de alguna de estas cosas hubiese dicho que era imposible, y sin embargo, he sobrevivido y no solo eso, me siento realmente bien y sobre todo libre.
Y esto, ¿qué tiene que ver con mi reflexión docente? Pues que creo que estamos intentando abordar "todo" y no estamos llegando a casi nada. Me siento saturada de metodologías distintas, ¡son tantas y tan variadas!, casi tanto como los estudiantes que tengo delante, pero la pregunta que me hago es ¿puedo ajustarlo tanto que cada uno tenga su propio plan? Pues siendo realista creo que no, y no únicamente en la universidad que es donde ando ahora, sino, en cualquiera de los niveles educativos donde estuve tiempo atrás. Y esto, está agobiando a los docentes, que temen no dominar alguna de esas metodologías, que dedican mucho tiempo a conocer una u otra, que cuando aparecen unas siglas nuevas corren a buscar información sobre cómo ponerla en escena en el aula. De alguna manera, esto está mermando las dosis de libertad y la creatividad de muchos maestros y maestras. Vayamos a lo útil, no es necesario poner todo en escena, y no nos olvidemos de lo clásico que parece que todo lo nuevo y que suene distinto es mejor. Llenamos nuestras aulas de recursos, los tecnológicos, los manipulativos, los libros, los textos, las colecciones de problemas, las imágenes, ... ¡si entraseis en mi habitación de trabajo aseguro os volveríais locos!, y desde la sencillez de estos días podría haber dado las mismas clases que doy desde esa multitud de cosas. Esto está haciendo que muchos profesores, estén poniendo el foco en el recurso y no en el acto de enseñanza, o aún mejor en el proceso de aprendizaje del niño.
Y ese vecino cercano que durante la vida diaria me lleva a cerrar las cortinas, es hoy alguien que forma parte de mi día a día como ese compañero docente del aula contigua con el que tantas cosas puedo compartir. No trabajemos aislados que juntos caminamos mejor y más contentos.
Para este nuevo curso, me propongo, trabajar de forma sencilla, libre en la acción, y sosegada en la escucha. Porque esta acción de la sencillez, será la que nos aporte riqueza, esa que necesitamos para continuar en esta tarea.
17 oct 2013
¿Dónde está mi tiza?
Reflexiones mañaneras de un docente... Esta semana he vuelto a las clases de pizarra, digital, pero... pizarra.
Hacía como tres años que no lo hacía, mis clases son con transparencias, más o menos interactivas pero donde está casi todo con un guión establecido. Me he dado cuenta como mi cerebro se ha vuelto cómodo, y como estoy perdiendo fluidez "mental" de esa espontaneidad que da la pizarra.
Así que amigos maestros...
¡recuperemos la tiza! virtual o no, pero... creo que nos vendrá bien a
nosotros y a nuestros estudiantes.
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