
LOS NÚMEROS NO PIENSAN...
Era un sábado de primavera, de esos en los que entran los primeros rayos de sol por la ventana y te descubren con las piernas atrapadas en las sábanas enmarañadas y la manta parece un san bernardo tumbado en el suelo de la habitación. Ya no apetece la manta, está aflojando el frío y lo que apetece es salir...
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