17 nov. 2015

La importancia de la emoción al aprender matemáticas


Fuente: FLICKR
Mi entrada parte hoy de la aportación de una de mis estudiantes (K) del Grado de Maestro respecto a una actividad de geometría que realizan de forma individual,

...pero me cuesta mucho. A pesar de ello, he disfrutado mucho con la actividad.

 

 La verdad me he sentido muy bien, por un par de razones, que quiero compartir con vosotros/as mis estudiantes, futuros maestros y maestras con una tarea bellísima ¡emocionar a los niños/as con el aprendizaje!.

Las razones que me llevan a estar ahora mismo feliz con mi tarea son,

1. K es consciente que le cuesta, una pena porque quizá esto viene de que nunca se valoró lo suficiente como aprendiz de matemáticas, pero... ¡no tiró la toalla!
Cada vez más expertos e investigadores justifican que el problema no radica tanto en la naturaleza de las matemáticas o en cómo se enseña, sino en la actitud que tienen los alumnos al enfrentarse a ella.

2. Pero además de que esa persistencia, ha llevado a que K hiciese una actividad de muy buena calidad, ¡se lo ha pasado bien en el camino!

“No podéis preparar a vuestros alumnos para que construyan mañana el mundo de sus sueños, si vosotros ya no creéis en esos sueños; no podéis prepararlos para la vida, si no creéis en ella; no podríais mostrar el camino, si os habéis sentado, cansados y desalentados en la encrucijada de los caminos” Celestin Freinet

Y esta emoción que hoy siento es la que necesitaba, porque a veces ese desaliento también nos atrapa como docentes, y ¿se puede enseñar sin emocionar? Pues creo que no, por eso, es como una vitamina esas palabras de descubrimiento, búsqueda y aprendizaje que llegan de los que serán nuestros futuros maestros.

  "Prefiero cabezas bien hechas que bien llenas" (Celestin Freinet)

Hoy no voy a tener un sueño... ¡sino tengo la emoción de vivir una realidad!

¡Hoy he tenido un sueño!
He soñado que el alumnado de matemáticas de repente se entusiasmaba por ir a las clases y que cuando sonaba el timbre entonces decían contrariados: ¿no podríamos alargar un poco más la clase? Los he soñado haciendo geometría con las manos y estadísticas en la calle, leyendo un diario con pertinentes observaciones... Los he soñado abrazados llorosos a sus maestros/as al acabar el curso y sacando provecho de todo lo aprendido para planificar un buen viaje... He soñado a los chicos y chicas divertidos, sorprendidos, curiosos, amorosos, satisfechos, inquisitivos, orgullosos, críticos, afables…
Claudi Alsina

2 comentarios:

  1. El aprendizaje de las matemáticas de forma lúdica empieza desde bien pequeños, con experiencias reales. Yo lo hago así. Un ejemplo, dentro de un centro de interés dedicado a "El pollo Pepe":

    http://espacioduendes.blogspot.com.es/2015/10/taller-del-pollo-pepe.html#comment-form

    Saludos, Blanca. Yo he sido alumna tuya en UNIR.

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    1. Precioso blog! Y genial Pepe!
      Me alegra encontrarnos en la red!
      Nunca pierdas la emoción de aprender Lucía!

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